IMPORTANCIA DE LOS ARCHIVOS

PRIVADOS EN LA HISTORIA DE UN PAÍS

Liliana Montenegro

 

En otras ocasiones hemos señalado la importancia de los archivos en las sociedades contemporáneas. Hoy quisiéramos insistir sobre los riesgos que entraña la posible desaparición de importantes archivos privados en nuestro país, especialmente los que pertenecen a organizaciones de índole económica. En este caso, consideramos los archivos que refieren a los aspectos productivos de la actividad (agro, ganadería e industria)- y aquellos que refieren a los aspectos distributivos de la misma (firmas comerciales, auxiliares de transporte y elementos monetarios).

El riesgo que mencionamos proviene básicamente de dos situaciones; una de tipo general, creada por la coyuntura que atraviesa el país, y otra de tipo particular, provista por las características que revisten los archivos privados, perteneciendo éstos a organizaciones de menor continuidad institucional que las públicas.

Es conocido que, la adversa situación económica prolongada en el tiempo motiva la desaparición de firmas comerciales, empresas industriales y financieras, algunas de amplia y extensa trayectoria; esto es lo que ha ocurrido desde hace tiempo en nuestro país. Obviamente esta situación incide sobre los respectivos archivos. Los responsables de las firmas están obligados a guardar por diez años la documentación perteneciente a cada una de ellas, sea la producida o recibida en función de sus respectivas actividades o, en general, la relacionada con su vida administrativa. El Código de Comercio contempla la posibilidad de una "prescripción más corta" si así se modificare la normatividad legal sea por el propio Código o por leyes especiales.

Una vez vencido el plazo prescripcional establecido por la legislación vigente para conservar los respectivos archivos, la existencia de éstos depende en forma exclusiva de la decisión de sus dueños. Una rápida verificación en nuestro país indica que por lo general se deterioran o se pierden irremediablemente.

Es necesario que entidades y personas privadas comprendan la importancia que tiene la conservación de estos archivos.

En el mundo contemporáneo la crisis económica de 1930 intensificó la corriente de interés hacia las investigaciones económicas en los países que más arduamente la sufrieron, interés que fue acrecentando por las facilidades que se ofrecieron para la recogida de empresas privadas cuando situaciones de cierre empresarial comprometieron su existencia.

Nuevos estudios dieron insospechadas perspectivas a la historia económica, facilitando la toma de decisiones de los gobiernos.

Para estos países la necesidad de proteger y conservar los archivos privados siguió siendo tan importante que se llevó hasta los congresos internacionales de archivos: París (1950), Florencia (1956) y Madrid (1968); así como en la mesa redonda de Wiesbaden (1958)

En la mayor parte de los países occidentales, la documentación de las empresas privadas no es transferida a los depósitos del gobierno y no existe una legislación específica al respecto como no sea la fijación de plazos jurídicos o comerciales. Las opiniones discrepan respecto de la injerencia que el Estado debe tener en esta documentación. En la República Federal Alemana, los archiveros se han inclinado por la no intervención del Estado en este sentido, porque suponen que se provocaría la desconfianza de los empresarios, lo que en definitiva perjudicaría los contactos entre los archivos estatales y las empresas privadas.

En Francia los Archivos Nacionales pueden recibir en depósito archivos de empresas. La entrega es voluntaria porque no existe reglamentación que obligue a las finanzas, a la industria o al comercio. No reciben todos los fondos ofrecidos sino aquellos con mayores riesgos de deterioro o desaparición, de un comité integrado por representantes de los archivos nacionales y de las firmas.

En los países del este europeo la situación ofrece un panorama distinto. En la mayoría de estos países existen archivos centrales económicos que no sólo reciben documentación oficial sino también documentación de empresas privadas progresivamente nacionalizadas. En el área de las nacionalizaciones la legislación ha reglamentado la conservación y las remesas de los archivos de empresas, equiparándolas a los archivos públicos. Pero la concentración de archivos trajo aparejados tales problemas desde el punto de vista del volumen documentario que en algunos países, como Hungría y la República Democrática Alemana, no se ha obligado a las empresas.

Grandes empresas de Alemania, Italia y Estados Unidos han ido más allá de la mera conservación de sus archivos y han creado centros de investigación en torno de ellas.

Generalmente los archivos mejor organizados son los que han pertenecido mucho tiempo a una familia, y los peor organizados son los que han cambiado frecuentemente de propietarios, constituyendo una situación intermedia los archivos de sociedades por acciones.

En Estados Unidos la sociedad norteamericana Mac Cormick, empresa familiar en su origen, especializada en la fabricación de máquinas agrícolas, y cuyos archivos se remontan al año 1830, ha dado una organización científica a sus archivos, los ha abierto a investigadores desde 1919 y ha fundado y subvencionado en Chicago desde 1912 a la Mac Cormick Historial Association. Existen otros ejemplos conocidos como el caso de la Sociedad Ford, y las grandes empresas Krupp y Siemens, estas dos últimas de origen alemán.

Lo deseable siempre es que se cumpla la doble condición de asegurar la conservación y facilitar el acceso al investigador.

El problema que plantea la facilidad en proporcionar la consulta, no es tan sencillo. A menudo los investigadores se quejan por las barreras que encuentran para la consulta en los archivos de las empresas. Esas resistencias hacia el investigador pueden originarse en la indiferencia de la firma hacia los trabajos científicos, en razones aducidas sobre la necesidad del secreto o la reserva en los negocios o en el temor a investigaciones fiscales. Muchas veces, las reservas pueden ampararse en los plazos que fija el Estado para la consulta de archivos oficiales.

A pesar de todo hay una evolución hacia una mayor apertura por parte de los grupos empresariales. Tal situación se observa particularmente en los Estados Unidos donde las sociedades históricas han logrado interesar a los hombres de negocios en la historia de las empresas.

Por otra parte, son cada vez más numerosos los hombres de negocios que efectúan estudios de economía y pueden comprender más adecuadamente las inquietudes de los historiadores.

Corresponde ahora a los países latinoamericanos y a la República Argentina en particular, comenzar a preocuparse por el destino de sus archivos económicos.

La complejidad del problema en nuestro país no puede resolverse con propuestas unitarias. Una mayor factibilidad podría lograrse estudiando soluciones de tipo regional, que poseyeran suficiente flexibilidad en su implementación. Así por ejemplo centros económicos regionales públicos o privados, subvencionados con fondos de iguales procedencias, podrían contar con el apoyo inicial de las distintas empresas de la región. Esa primera coincidencia facilitaría la búsqueda de soluciones en una tarea común.

De esta manera las empresas privadas podrían recibir asesoramiento estatal sobre la organización, mantenimiento y conservación de sus archivos y el Estado tendría la seguridad suficiente sobre la eficiente custodia de papeles de interés nacional que realizarían las mismas empresas.

 

Desea volver al artículo anterior?

Desea volver al Mundo Archivístico?

Desea volver a la tapas de cuadernos 1?

Desea continuar con el artículo posterior?